5 DE LAS MEJORES RUTAS PARA SENTIRTE SOLO VIAJANDO EN MOTO

[vc_row][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width="2/3"][vc_column_text] Quién sabe cuantas rutas hay alrededor del mundo, miles o millones posiblemente, y algunas de ellas se merecen realmente ser visitadas, y si lo haces en moto incluso mejor. Estas son 5 de las mejores solitarias, escénicas y remotas rutas para viajar en moto: 1. LAGO NATRON El lago Natrón es para nosotros el área con los más impresionantes paisajes salvajes del Norte de Tanzania, sin duda uno de nuestros favoritos escenarios en toda África. Te recomendamos llegar por la pequeña ruta que empieza en Longido. No hay tráfico en esta zona, probablemente tu serás la única persona moviéndose en un vehículo motorizado. Los massais viajan a pie, y serán sus guerreros los que mayoritariamente encontrarás en la ruta defendiendo su ganado de los leones. Así que cuando los encuentres no te asustes por su fiero aspecto y largas lanzas porque son ellos los que mantienen a los grandes felinos alejados de la ruta. Acercándote al volcán Ol Donyo Lengai hará que todo se vuelva más poderoso, la tierra más rica significa más vida, ñus, camellos, jirafas, cebras y miles de flamencos una vez que legues al lago. Off-road: rutas no muy arenosas, fácil de manejar sobre ellas con una mínima experiencia. Vida salvaje: gran parte del repertorio africano se encuentra aquí, pero los mas peligrosos suelen estar alejados de la ruta. Acceso a gasolina: llena el tanque en Longido, debería ser suficiente para ir y volver. Una vez en la población junto al lago puedes preguntar si alguien puede venderte algo de gasolina, suelen tener para los transformadores de electricidad. Camping libre: puedes acampar donde quieras. Para nosotros fueron mágicas as noches bajo el cielo estrellado junto al volcán Ol Donyo Lengai y refrescarnos con una ducha con cubos de agua aunque la opción de dormir en…

VIENTO, FRÍO Y ALTURA, TRES DE LOS GRANDES DESAFÍOS VIAJANDO EN MOTO

[vc_row][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width="2/3"][vc_column_text] Ya desde el mismo instante en que dejamos el vientre de nuestra madre y llegamos al mundo tenemos que ser valientes para tomar nuestra primera bocanada de aire, a ninguno se nos enseñó cómo se hacía ni nos dijeron qué consecuencias podríamos tener, pero nadie se niega a seguir ese instinto porque en el fondo sentimos que nuestra propia vida depende de ello. Aunque ser valiente con una conciencia todavía sin despertar parece que no tiene mucho mérito, el verdadero reto es mantener esa actitud desafiante una vez que conocemos los riesgos y podemos prever las posibles consecuencias. Entonces si lo piensas bien y realmente crees que nuestro destino no es esquivar esos instintos y eliges enfrentar nuevos desafíos. Entonces llegas a experimentar lo que realmente significa vivir, te vuelves tan adicto a esas sensaciones y ya no esperas a que la vida te ponga desafíos por delante como tener que respirar por primera vez, ahora sales a buscarlos, ahora quieres correr, nadar, escalar, saltar al vacío, volar... salir a conocer el mundo. Todo es mucho más difícil cuando te enfrentas a lo desconocido, así que para nosotros dar la vuelta al mundo en moto era un desafío desde el primer kilómetro porque la moto con la que íbamos a viajar era prácticamente la primera que tuvimos en nuestra vida, y aún así decidimos conducirla por algunas de las carreteras más hostiles del planeta donde la naturaleza tuvo la oportunidad de mostrarnos su poder. Estos son tres de los grandes desafíos naturales de nuestro viaje y el lugar donde los enfrentamos: · El viento de la Patagonia argentina Desérticas carreteras donde la distancia entre dos poblaciones puede llegar a los 400 km sin ofrecernos refugio alguno frente a un viento que no para. Estás solo contra este monstruo…

DALTON HIGHWAY, UNA DE LAS RUTAS MÁS PELIGROSAS

[vc_row][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width="2/3"][vc_column_text] Muchas veces nos han preguntado si nos aburrimos después de pasar demasiado tiempo viajando, pero la respuesta a esta ocasión siempre sale de nuestra boca de manera tan directa y clara: "nunca". La ruta nos reserva cada día nuevas experiencias para enfrentar y nuevos amigos que recordar, cuando se viaja constantemente no hay día igual al anterior. Pero aún así puede aparecer una rutina que temer. Y no importa que todos los días tengamos que solucionar situaciones como encontrar dónde pasar la noche, decidir en quién confiar, cómo superar una tormenta en las montañas, encontrar refugio antes de que se ponga el sol y la temperatura baje peligrosamente o resolver un problema en la moto en el medio de la nada. Eso es lo que hemos estado haciendo cada día durante los últimos años y las experiencias nos hacen ahora más fácil manejar todo ese tipo de situaciones en el camino. Pero incluso esa rutina puede amenazarnos con aburrirnos durante el viaje... en ese caso también tenemos la solución. Es entonces cuando buscamos un desafío que superar, uno difícil aun cuando a veces nos nos parezca casi imposible o doloroso, porque sólo estos desafíos cortan de forma radical la rutina y llenan de color nuestro recorrido, renovándonos las ganas de seguir. Cruzábamos la costa oeste de EE. UU. para llegar a Canadá uno de los momentos en que sentimos esa rutina, hermosa ruta pero nos faltaba algo, todo iba demasiado bien y parecía muy fácil. Así que cuando llegamos a conocer sobre una estadística que decía que solo el 2% de los viajeros que se dirigen a Alaska se atreven a visitar Deadhorse, el punto más septentrional de América al que se puede llegar por tierra. Alcanzar esa solitaria base petrolera a la orilla del Mar Ártico pasó…