CAMBIOS IMPREDECIBLES Y PROYECTOS NO PLANIFICADOS, ESE ES NUESTRO CAMINO

[vc_row][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width="2/3"][vc_column_text] Personalmente siempre hemos defendido reducir al máximo la planificación en nuestros proyectos de viajes, tanto que cuando decidimos dar la vuelta al mundo en moto lo único que hicimos fue poner un mapa frente a nosotros y elegir tres puntos, Uluru, Ushuaia y Deadhorse. El plan era tan sencillo como alcanzar esos tres lugares con nuestra moto y todo lo demás, rutas, visas, riesgos, repuestos, conocimientos de mecánica, financiación y muchos otros aspectos, quedo al margen, libre de planes y de expectativas. Una filosofía y estrategia de viaje que nos dio muchas sorpresas, algunas bastante incómodas y dolorosas, pero que resultó más que eficiente. 4 años y medio después dejándonos llevar y siguiendo las señales que el destino nos iba poniendo en nuestro camino alcanzamos el objetivo. Quizás cuando terminamos ese viaje en moto pecamos al traicionar nuestros propios principios planificando detalladamente nuestro próxima nueva aventura, seguir recorriendo el planeta en una clásica campervan 4x4. Planificamos todo lo que pudimos, buscamos patrocinadores y decidimos como sería la fórmula para generar ingresos, organizamos la ruta para saber por donde empezaríamos y por donde queríamos acabar el viaje. También quisimos preparar la furgoneta lo mejor posible y dedicamos más de 3 meses para su camperización y en buscar todos los accesorios que podíamos imaginar necesitaríamos en algún momento, hasta nos empezamos a estudiar el manual de la furgoneta para prever las posibles averías y saber como podríamos solucionarlas. Apenas dejamos nada para la improvisación y las sorpresas, y entonces paso lo que tenía que pasar. Justo una semana antes de meter la furgoneta en un container para llevarla a América y empezar nuestro nuevo viaje llego el resultado de unas pruebas que confirmaban el diagnostico de un cancer de vejiga a Manu. Los planes se cayeron y la furgoneta se…

EL YOGA ME AYUDO A SER FUERTE EN LOS MOMENTOS MÁS DUROS

[vc_row][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width="2/3"][vc_column_text] Hasta hace poco, aunque ahora puede parecer una locura decirlo, viajar por el mundo era nuestra vida normal y durante los últimos 12 años visitamos India hasta en 5 ocasiones, un país donde podía respirar yoga constantemente a mi alrededor, pero no puse atención en ello. Nunca me interesó. Prefería el senderismo, caminar, correr, aeróbic y todo tipo de actividades físicas más dinámicas. El yoga para mí estaba demasiado conectado con la meditación y el misticismo, y en ese entonces parece que solo me preocupaba por mi cuerpo, no por mi mente. Pero hay un hecho que la mayoría del mundo justo descubrió estos días, tu estilo de vida y preferencias pueden cambiar drásticamente en un día. En nuestro caso, no fue ahora con todo este problema de coronavirus, para nosotros sucedió un poco antes, a principios de 2018 cuando a Manu le diagnosticaron cáncer de vejiga y dejamos de viajar para comenzar una rutina hospitalaria muy intensa. Este tipo de cáncer es raro en un hombre joven, pero no lo es si su sistema inmunológico esta agotado después de varios años viajando alrededor del mundo en una motocicleta y un parásito africano invisible te infecta y vive en tu vejiga durante meses o años. Fue entonces cuando realmente comenzamos a preocuparnos por la necesidad de dar descanso a nuestros cuerpos, así que comenzamos con hábitos de vida más saludables, básicamente haciendo ejercicio con más frecuencia, comiendo una dieta muy natural y vegetariana, evitando siempre los alimentos procesados, el azúcar, el alcohol ... y por supuesto le dimos una oportunidad al yoga. Sucedió en ese momento, Manu y yo nos enamoramos de esta disciplina india. Esta enfermedad fue tratada muy bien y muy rápidamente por el sistema de salud pública en España, esos increíbles médicos y enfermeras cuidaron muy…